Poema de María Gabriela Pavas Álvarez.
Espera un poco, no te ocultes todavía;
hoy tengo tiempo para ver el atardecer;
necesito que se oculte lento el sol.
Me sumerjo en el azul y señalo el horizonte;
hoy el planeta me ha pedido quedarme en mi balcón;
ha prometido traerme serenatas
en tonos matizados de lluvia y viento,
a cambio de que lo escuche respirar,
ha prometido dibujarme a cada instante:
corales en el cielo y estrellas en el mar;
me ha contado en su lenguaje los secretos:
quédate en silencio, escucha los pájaros cantar,
escucha la voz de los arroyos,
siente el perfume de las flores,
mira las hojas al caer.
Tiene el planeta corazón,
escucho sus latidos,
a lo lejos las cascadas cantándole al silencio;
habla, llora, canta, tiene alma;
claros son sus ojos y lloran en el mar;
respira en huracanes,
nos carga y nos promete el sol;
de tierra y piedra son sus pies, sus brazos tienen hojas.
Habla el planeta en lengua de señas,
sonidos y símbolos,
habla en sombra, trueno, fuego y humo;
tiembla de amor,
cuando abraza a sus hijos predilectos,
los animales.
Miro desde mi balcón las montañas
y aún no se oculta el sol.
Pienso: qué será de mí y de ti,
cuando callen los grillos y los pájaros.
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