Este 21 de octubre se conmemoran cuatro décadas del fallecimiento de Sixto Arango Gallo (1916–1985), compositor y referente cultural de El Carmen de Viboral. Su nombre, aunque muchas veces pronunciado en voz baja, sigue resonando en los acordes que aún acompañan las celebraciones religiosas del municipio.
Nacido el 10 de abril de 1916, Arango Gallo creció en una familia profundamente ligada a la educación y a la música. Desde niño mostró una sensibilidad especial hacia los sonidos y el piano se convirtió pronto en su lenguaje natural. A los trece años, gracias al apoyo de su padre, adquirió su primer piano, instrumento que lo acompañaría en su trayectoria como compositor autodidacta.
Su vocación artística se entrelazó con una vida profesional estable como contador en las fábricas de cerámica, uno de los pilares económicos de El Carmen de Viboral. Pero más allá de los números, su verdadera pasión estaba en las notas: en 1932, con apenas dieciséis años, compuso sus primeras piezas —Las Aviadoras, Contrariedades y Mecida por las Olas—, obras que revelaban ya una madurez creativa poco común.
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En 1936 fue nombrado corista oficial de la parroquia Nuestra Señora de El Carmen, desde donde comenzó a forjar su legado como compositor sacro. Su música, cargada de devoción y profundidad espiritual, se convirtió en parte esencial de las misas, procesiones y festividades religiosas del municipio. Durante las décadas siguientes, escribió misas, motetes, salves y marchas fúnebres, tanto en latín como en español, que aún son recordadas por su belleza y solemnidad.
Paralelamente, fundó el grupo de cámara Santa Cecilia, con el que promovió la interpretación de música religiosa y popular, fortaleciendo el tejido cultural carmelitano entre 1940 y 1950. También compuso canciones infantiles que marcaron la memoria musical de generaciones de niños, destacándose por su sencillez melódica y su alegría contagiosa.
Casado con Flora Montoya, con quien tuvo seis hijos, Sixto Arango Gallo combinó su vida familiar, profesional y artística con una disciplina admirable. Su legado no se limita a las partituras, sino también a la formación de nuevas generaciones de músicos que heredaron su amor por la música y su compromiso con la comunidad.
Entre sus obras destacan:
- Las Aviadoras (Canción infantil)
- Contrariedades (Canción infantil)
- Mecida por las Olas (Canción infantil)
- Melodía del himno de El Carmen de Viboral
- Melodía del himno de la I. E. Fray Julio Tobón Betancur
- Motete al Santísimo Sacramento
- Misa en honor a Nuestra Señora del Carmen
- Misa de Réquiem
- Marchas Fúnebres
El 21 de octubre de 1985, El Carmen de Viboral perdió a uno de sus hijos más ilustres. Sin embargo, su obra continúa viva en cada acorde interpretado por coros y agrupaciones locales. A 40 años de su partida, Sixto Arango Gallo permanece como símbolo de identidad cultural y espiritual del municipio, un ejemplo de cómo la fe y la música pueden entrelazarse para construir memoria.
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