Tras el asesinato de Jaime Esteban Rendón, de 39 años, en San Antonio de Pereira, ocurrido el viernes 29 de agosto, se conoció un detalle que dejó en evidencia otro riesgo que pudo haber terminado en una nueva desgracia.
Un proyectil impactó la vivienda ubicada justo al frente de la escena, donde una familia se encontraba reunida en ese momento.
“Gracias a Dios no pasó algo más, porque estábamos compartiendo en la casa y la bala dio justo al lado de la ventana”, relató un residente de la vivienda afectada, quien no oculta el temor por lo ocurrido.
La comunidad insiste en que este caso, además de la irreparable pérdida de Rendón, demuestra cómo la violencia y el uso irresponsable de armas de fuego ponen en riesgo a personas inocentes que nada tienen que ver con los conflictos.
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