En la cocina

Buena alimentación como advertencia y enfermedad como castigo

2026-04-05
Imagen de Buena alimentación como advertencia y enfermedad como castigo

Por Yury Marcela Ocampo Buitrago.

Las frases «que el alimento sea tu medicina», atribuida a Hipócrates, el llamado padre de la medicina, y «somos lo que comemos», atribuida a Feuerbach, filósofo del siglo XIX, suelen usarse de manera descontextualizada e indiscriminada en artículos científicos, redes sociales y aulas de clase para naturalizar la relación causal entre lo que comemos, la salud y la enfermedad.

Bajo la lógica de «si comes esto, te puedes enfermar de esto» o «si comes esto, puedes evitar tal enfermedad», el uso de estas frases busca demarcar la responsabilidad que sobre su salud tienen las personas al escoger qué comer. Y aunque la relación entre alimentación y salud es innegable, también es innegable que el estado de salud depende de muchos más aspectos que los alimentarios y nutricionales, como lo son los factores sociales, ambientales, económicos, políticos, biológicos, genéticos y psicológicos.

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Con esto no quiero decir que la alimentación no sea parte importante del cuidado de la salud, la prevención y el tratamiento de enfermedades, conocimiento por demás popularizado. Más bien quiero resaltar lo problemático del uso de esta relación como una advertencia que se les hace a las personas, en la que se asume que, si no comen de manera saludable, enfermarán.

Dicha aseveración, además de no ser necesariamente cierta, ignora que las decisiones alimentarias suelen tomarse por aspectos prácticos, económicos, de gestión del tiempo y de oferta del mercado y que las enfermedades, por más que se les evite, hacen parte de la vida.

Creo que el camino para fomentar y mantener una alimentación que cuide la salud no puede ser la amenaza, porque además de ser poco efectiva, desvincula a la alimentación y a la salud del placer y el bienestar en la cotidianidad. No tendríamos que comer sanamente por el temor a enfermar; tendríamos que comer bien, primero, porque tenemos la posibilidad de hacerlo, es decir, porque las condiciones económicas, ambientales, laborales, temporales nos lo permiten; y, segundo, porque lo decidimos.

  • Buena alimentación como advertencia y enfermedad como castigo

    Buena alimentación como advertencia y enfermedad como castigo

    «No tendríamos que comer sanamente por el temor a enfermar; tendríamos que comer bien, primero, porque tenemos la posibilidad de hacerlo […] y, segundo, porque lo decidimos».

  • Buena alimentación como advertencia y enfermedad como castigo

    Dar y recibir

    «Las sociedades han progresado en la medida en que ellas mismas, sus subgrupos y, por último, sus individuos han sabido estabilizar sus relaciones: dar, recibir y, por último, devolver».

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    Gracias

    «Recibimos solidaridad y bondad porque estamos rodeadas de personas que son solidarias y bondadosas (…) Más allá de quien las recibe, el valor está en quienes dan».

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